Grandes Ligas vs. Béisbol Invernal

Hace unos veinte o veinticinco años, que un jugador venezolano actuase en las Grandes Ligas era la excepción y un equipo se daba el lujo de contar con todas sus estrellas desde el primer mes de temporada, hasta el último partido de la Serie del Caribe, en caso de que su equipo clasificara.

Progresivamente y cual espada de Damocles, el crecimiento y el desarrollo de nuestra Liga, las expansiones  tanto locales como las dos expansiones de las Grandes Ligas en 1993 y 1998, y la posibilidad de captar talentos en Latinoamérica a un costo inferior al de formar jugadores a través del tradicional draft de jugadores norteamericanos, fueron actuando en favor de la calidad de nuestro béisbol, pero en detrimento de la presencia de muchas estrellas hasta la etapa final del campeonato o por apariciones sumamente restringidas.

Pasaron los años y surgieron las restricciones, el Winter Agreement, la Cláusula de Fatiga Extrema y las migrañas de Franklin Gutiérrez. Los jugadores que decidieron aventurarse en el béisbol asiático, sufrieron restricciones aún mayores. Con ello surgieron casi en paralelo las figuras de refuerzos y substitutos, (tema que a mi parecer, no aporta nada hoy por hoy, pero que dejaré para otro post).

Lo cierto es que hoy por hoy, las estrellas no suelen jugar en el béisbol venezolano; los que lo hacen, no vienen desde el primer día, tampoco se quedan para la Serie del Caribe, y últimamente tampoco juegan siquiera la final.

1. ¿Es el béisbol venezolano presa de su propio éxito?

Hace unos años, los jugadores podían pasar tres, cuatro o cinco temporadas como titular en su equipo en Venezuela, antes de ser llamado al equipo grande. Luego, podían pasar un par de años más antes de que se estableciese, y una vez el jugador alcanzaba su breakout season es que su participación en el béisbol venezolano se ponía en riesgo.

Hoy en día los prospectos de 17 o 18 años que aún no han debutado siquiera, son como jarrones de porcelana y las restricciones de turnos al bate, lanzamientos y apariciones están a la orden del día, al punto en que no es extraño que un lanzador que no ha debutado aún en el país, ya tenga prohibido lanzar en Venezuela. Casos como el de Jhoulys Chacín, prospecto de los Rockies de Colorado y Leones del Caracas, que jugó la temporada pasada apenas un par de meses y bajo un estricto control de lanzamientos por juego y entradas totales, son cada día más comunes. También son comunes casos como el de Félix Hernández, que desde su debut en las Mayores no ha pisado el Antonio Herrera Gutiérrez sino de visita, donde sus Cardenales de Lara son locales. Más paradójico  es el caso de Dioner Navarro, eterno prospecto de los Yankees de Nueva York y los Dodgers de Los Ángeles y ficha de los Leones del Caracas, catalogado el próximo Iván Rodríguez desde el 2001; que se inició en las granjas de los Yankees de Nueva York -equipo con el que jugó 5 partidos en el 2004- y que no tomó su primer turno en Venezuela sino hasta el 2006, cuando ya había sido cambiado a los Tiburones de La Guaira y a los Rays de Tampa.

Como éstos ha habido muchos casos y los equipos de la Liga han tenido que aprender a convivir con las restricciones y a no depender de sus grandeligas. El primer equipo que tuvo que modificar sus esquemas fue el Caracas, tras tres eliminaciones en fila a principios de siglo en una época en donde dependía exclusivamente de sus grandes jugadores; mientras que otros como los Tigres de Aragua, de la mano de una gerencia efectiva aprovechó la coyuntura para construir un equipo que combinase el suficiente talento de grandeliga con jugadores rendidores del día a día.

2. ¿El acoso de los equipos de Grandes Ligas no permite que los jugadores vengan a su país?

A finales de los años 90, los equipos ponían restricciones y prohibiciones a los jugadores de manera discrecional. Era sabido que equipos como los Yankees o los Dodgers eran muy cerrados en sus políticas a la hora de permitir que sus jugadores participasen en el béisbol invernal.

Surgió el Winter Agreement y la Cláusula de Fatiga extrema, cuyo propósito era regular esas restricciones y prohibiciones para limitar la potestad discrecional de los equipos y establecer parámetros objetivos. Los acuerdos hasta ahora han mantenido la balanza inclinada a favor de las franquicias de Grandes Ligas, siendo poco el beneficio obtenido para los conjuntos locales.

No obstante, aquí es importante tener en cuenta que a pesar de todas las restricciones, prohibiciones y demás órdenes de la franquicia, una cosa que no se dice es que quienes suelen tener la última palabra son los propios jugadores, siempre y cuando estén sanos.

Casos como los de Miguel Tejada, Bob Abreu (hasta el 2005), Miguel Cabrera y Francisco Rodríguez, demuestran que es posible jugar béisbol invernal aun cuando los equipos de Grandes Ligas no están muy entusiasmados con la idea.

¿Qué ocurre entonces? Pues muchos jugadores, cuando adquieren cierto estatus en Grandes Ligas, prefieren dedicar los meses de invierno a descansar, estar con su familia u atender sus intereses, y la restricción de jugar en Venezuela les cae como anillo al dedo.

Entonces, los equipos de Grandes Ligas ponen sus condiciones, pero los hechos demuestran que no son absolutas y que en muchas ocasiones son negociables, como casi todo en el país del Tío Sam.

3. ¿Los jugadores le dan la espalda al país que lo vio nacer y el béisbol en el cual se formaron?

El que lea la respuesta anterior pensará que sí, pero esto tampoco es un absoluto. Hay que estar claros en que los jugadores son seres humanos, y tienen derecho a tomar la decisión que consideren más conveniente para su futuro en lo personal y profesional. Para algunos, ganar un campeonato en Venezuela puede ser importante, pero para otros no lo es y nunca lo fue.

Jugadores como Dioner Navarro no pueden ni tienen por qué sentir un arraigo hacia un equipo en Venezuela, pues su futuro, su carrera se la está jugando en las Grandes Ligas y así ha sido desde el comienzo. Los tiempos en donde un jugador debutaba en Venezuela y surgía gracias al éxito en la liga local terminaron. Muchos fanáticos nos quejamos de los jugadores que se van y no vuelven, pero no nos ponemos en sus zapatos.

En fin, como todo en la vida hay que tomar en cuenta muchos factores y no ser extremista al momento de condenar a equipos o jugadores. Lo importante es que en el futuro la Confederación del Caribe logre verdaderamente nivelar la balanza entre los intereses de los equipos de grandeliga y el béisbol invernal, teniendo en cuenta que a la final son los propios jugadores quienes tendrán la palabra para decidir qué hacer.

L4E

Un comentario en “Grandes Ligas vs. Béisbol Invernal”

  1. buenas desearia q me ayudaran en una duda q tengo q es de cierto q el picher felix hernandes en su contrato existe una clausula q no le permite ser transpasado a los yankes d e new york,,mientras este con los marineros

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