La tierra de los enemigos invisibles

Goro
El Capitalismo Salvaje, poderoso enemigo de la patria.

Es curioso cómo en la última década, nos hemos convertido en un país lleno de villanos y enemigos invisibles, que para cualquier ingenuo deben sonar más malucos que Darth Vader y Lex Luthor juntos. “El Imperio”, “El Capitalismo Salvaje”, “la Oligarquía” y “la Burguesía” se han convertido en el Sereno y el Chiflón de los tiempos modernos.  Nadie sabe exactamente cómo ni qué hacen, pero están aquí, son malvados y hay que destruirlos.

Entendemos que El Imperio es un ente maligno encabezado por los Estados Unidos. Antes nos decían que era Bush, ahora es Obama, que son de partidos políticos distintos, pero no importa. A veces El imperio puede abarcar otros países u organizaciones de países -tengan o no intereses comunes con Estados Unidos-  que tomen una decisión que no le guste al partido de gobierno. Por ejemplo, si la OTAN acuerda operaciones militares en Libia, llevadas a cabo por fuerzas Francesas, la culpa es de El Imperio. Si hay una sequía intensa, la culpa también puede ser de El Imperio, pues tienen la habilidad de manipular el clima, el tiempo y el espacio. Yo me imagino que debe ser algo así como el Senador Palpatine, que luego se convirtió en el Emperador y Dark Lord of the Sith. Todo lo malo que ocurría en la República Galáctica estaba directa o indirectamente involucrado con sus acciones.

El Capitalismo Salvaje es uno de mis villanos favoritos. Es al Imperio lo que Goro es para Shao Kahn. De acuerdo al gobierno, este poderoso malhechor no ha dejado piedra sobre piedra en los países del primer mundo. En Venezuela, si matan a alguien para robarle un Blackberry, Capitalismo Salvaje estuvo detrás de eso. Según el gobierno, hay que tenerle miedo a este señor pues ataca a los ciudadanos comunes con sus manos invisibles.

La Oligarquía y la Burguesía son como un villano y su armada. Como Shredder y los Foot Soldiers, pues. No se dejen engañar por la etimología de Oligarquía (Forma de gobierno donde pocos ejercen el poder), pues este villano no tiene nada que ver con el gobierno, y en muchos casos tampoco ejercen poder. Por su parte, la Burguesía está conformada por todo aquel que vaya a la playa y tome whisky con agua de coco en vez de guarapita.

El gobierno, en un esfuerzo para combatir a todos estos villanos, creó a Súper Socialismo del Siglo XXI, superhéroe originario del planeta Kriptón, con un esqueleto de Adamantio, mordido por una araña radioactiva que le dio superpoderes, capaz de derrotar al Imperio, al Capitalismo Salvaje, a la Oligarquía y la Burguesía para darle felicidad suprema al pueblo. Seguir leyendo La tierra de los enemigos invisibles

Ciao, Capitano!

Fabio Cannavaro levanta la Copa del Mundo en Alemania 2006
Fabio Cannavaro levanta la Copa del Mundo en Alemania 2006

Este 9 de julio, exactamente cinco años después de haber alzado la Copa del Mundo con la Azzurri, Fabio Cannavaro anunció su decisión de colgar los botines. Un paso que se veía próximo para el Capitano, que tras Sudáfrica 2010 firmó con el club Al-Alhi de los Emiratos Árabes Unidos.

Cannavaro fue recogepelotas en el Mundial de 1990. Estuvo presente en aquella fatídica semifinal contra Argentina en el Stadio San Paolo de Nápoles, cuando la notte magiche de Italia llegó a su fin con un penal errado por Aldo Serena.

Jugando como defensa, tuvo una trayectoria  profesional exitosa. Debutó en el Nápoles en 1992. Consolidó su carrera en el Parma, donde jugó desde 1995 hasta el 2002, para luego pasar los siguientes  años entre los dos grandes de Italia, Inter de Milán (2002-2004) y Juventus de Turín (2004-2006). Tras el escándalo de calciopoli que envió a la Vecchia Signora a la Serie B, Il Capitano se aventuró en la Liga Española con el Real Madrid, en donde la edad comenzó a pasarle factura. Jugó un último año con la Juventus antes de irse al Al-Alhi.

Más allá de sus logros a nivel de clubes, Fabio Cannavaro será recordado por convertirse en el bastión de la selección Italiana, tomando el lugar que dejó Paolo Maldini tras su retiro en el 2002. Su auge llegó en el 2006, año en que llevó a la Azzurra a ganar la Copa del Mundo con un desempeño sublime. Cannavaro no sólo tuvo el honor de alzar la Copa como capitán, sino que también fue premiado ese año con el Balón de Oro.

Todos los logros que pudo conseguir Il Capitano en el 2006 fueron producto de un arduo trabajo, y su liderazgo comenzó a forjarse tras el Mundial del 2002. Recuerdo una entrevista de la época en la que Cannavaro reconoció -palabras más, palabras menos- que los futbolistas italianos prestaban mucha atención al look y a la moda, y que eso los hacía desviarse de su verdadero propósito, que era el fútbol. Él mismo predicó con el ejemplo y se afeitó la cabeza. No sé hasta que punto eso pudo haber influido en la selección que se tituló en Alemania, pero siempre fue consecuente con su rol de Capitán y mantuvo una conducta ejemplar dentro y fuera de la cancha. Si algo caracterizó sus 136 participaciones con la casaca Azzurra fue su entrega.

Cuando hoy en día es común que las grandes estrellas del deporte se vean envueltas en escándalos y limiten su potencial con sus propios excesos, Cannavaro fue capaz de estar a la altura del compromiso.

Viendo en la Copa América a Neymar, Robinho o Dani Alves, compitiendo por ver cuál luce más ridículo con sus peinados, uno se da cuenta de la falta que hace gente como Cannavaro, que les diga que son futbolistas y deben concentrarse en su profesión.

Grazie, Capitano!

El hombre que describió a los Pendejos

Hoy falleció trágicamente uno de los cantautores más respetados de Latinoamérica, Facundo Cabral. Si no fuera por mi padre, quizás yo no lo conocería, pero lo cierto es que llevo escuchando sus canciones desde antes de tener uso de razón. Por muchos años y como costumbre de llevar la contraria en cuanto a gustos musicales paterno-maternos, no le prestaba mucha atención. Pero al inicio de mi vida adulta comencé a escuchar sus letras (lo cual aún no admito abiertamente en mi casa, así que si se enteran ya sé que fue por alguno de ustedes, estimados lectores).

Creo que lo más admirable de Cabral era la claridad con que expresaba contenido en sus textos y en sus canciones. En un mundo lleno de discursos vacíos, repetitivos y sin sentido, en el que los políticos manipulan ideologías que moldean a sus intereses, y en el que los cantantes se olvidaron de componer para hablar de sus obsesiones con prostitutas cuarentonas una y otra vez (No es contigo, Arjona), hace falta gente que diga las cosas como son. En un mundo lleno de pendejos de todo tipo, Cabral supo transmitir un mensaje claro, contundente y sincero, sin que hubiese un interés político o económico de por medio, y si hay algo que hace falta hoy en día, es gente con esa vocación.

Este fue el texto que me hizo empezar a prestarle atención a Cabral. No es el más optimista ni el más profundo, pero no se puede negar la genialidad con que identifica uno de los temores que tenemos todos los hombres de bien:

“Cada cantor es una buena noticia
porque cada cantor es un soldado menos
y por eso hay que cuidarse del que no canta
porque algo esconde.
Mi abuela decía:
Habría que acabar con los uniformes
que le dan autoridad a cualquiera
¿Que es un general desnudo?
y tenia razón, y tenia derecho a hablar de
esto porque estuvo casada con un coronel,
que era realmente un hombre valiente.
Solamente le tenía miedo a los pendejos.
Un día le pregunté porqué,
y me dijo porque son muchos.
No hay forma de cubrir semejante frente,
y por temprano que te levantes
a dónde vayas ya estas lleno de pendejos.
Y son peligrosos porque al ser mayoría
eligen hasta al presidente.
Y los hay de todas las categorías,
por ejemplo:
El pendejo burócrata
que es oficial oficialmente pendejo.
El pendejo optimista
que cree que no es pendejo.
El pendejo pesimista
que cree que es el único pendejo.
El pendejo esférico
que es pendejo por todos los lados.
El pendejo fosforescente
porque hasta de noche se ve que por allá viene un pendejo.
El pendejo de referencias
¿Donde está Alberto?, allá al lado del pendejo de la chaqueta gris.
El pendejo consciente
que sabe que es pendejo.
El pendejo de sangre azul
que es hijo y nieto de pendejos, y el más peligroso de todos
El pendejo demagogo
que cree que el pueblo es pendejo.”

Hasta luego Facundo, saludos a Ghandi, Miguel Angel, Whitman, San Agustín y la Madre Teresa.

País de Frustraciones

Imagen tomada de: Código Venezuela.

Es lamentable que siendo Venezuela un país tan rico en recursos naturales, se vea limitado por la mezquindad de una sociedad en donde buena parte de la población se cree que sus derechos están por encima de los de los demás y en donde todo el mundo quiere que se apliquen las leyes a otros, pero nunca cumplirlas. Tristemente tenemos un país, en donde la gente que quiere hacer las cosas bien se ve abrumada por una bola de nieve de caos incontrolable que ha crecido tanto que le destruye el espíritu a cualquiera.

Basta con salir a la calle y detenerse en un semáforo a observar el comportamiento de los conductores, peatones y motorizados. Usted puede encontrarse en el sector más cosmopolita de la Capital, y va a encontrarse con una combinación que irá más o menos así:

  1. El motorizado sólo se detendrá si su vida depende de ello y no dudará en aplicar justicia por sus manos (léase: romper retrovisores a mansalva) al que se atreva a interponerse  en la línea pespunteada por la cual circula.
  2. Los peatones, en lugar de cruzar por el rayado van a cruzar en el medio de la vía. Si cruzan por el rayado, lo harán, generalmente, cuando no les corresponde el paso.
  3. Los conductores de autobuses se van a detener trancando dos vías (la de la parada y la vía lenta, como para no perder tiempo al arrancar de nuevo).
  4. El abogado en el auto de lujo que va hablando con su secretaria por celular, circula por el hombrillo.
  5. La soccer mom que va escuchando a Marta Colomina en la camioneta Toyota (O Explorer, en su defecto) se va a estacionar trancando un canal completo mientras espera que los niños salgan del colegio (esa misma que se queda siempre atravesada cuando el semáforo cambia a verde trancando los dos sentidos).
  6. El pavito con el Focus tuneado va zigzagueando y compensando su falta de hombría con un resonador estridente que le alimente el ego que de otra manera no tendría.

A eso hay que sumar el camión de la basura que transita en hora pico y que nunca se orilla para permitir la libre circulación. Ojo, a veces no es su culpa, sino que hay vehículos estacionados indebidamente que se lo impiden.

Tampoco se puede dejar por fuera a los ciudadanos que se estacionan trancando una vía bajo la falsa creencia de que el kiosco de periódico es un autoservicio, sin tener siquiera la mínima cortesía de colocar luces intermitentes.

El problema social no se limita al ciudadano, evidentemente la autoridad es cómplice y corresponsable de este problema, contribuyendo al caos en muchos casos, y omitiendo su deber de actuar en otros tantos, para desgracia de quienes anhelamos alguna vez tener un país verdaderamente de todos los ciudadanos. Y eso va desde el fiscal que manda mensajes de texto mientras el tráfico está colapsado hasta el Alcalde que aprueba planes de cambio de flechado y vialidad y lo aplica sin antes darle publicidad, por no hablar del Ejecutivo Nacional.

Si este tipo de conductas se limitara al volante, la situación no sería tan grave, pero es un reflejo del venezolano en todos sus aspectos. Así como puse el ejemplo del tráfico, puedo hablar de un Banco, de un organismo público, de un tribunal o de una empresa de servicios y todos los personajes se verán representados en la crisis social que tenemos.

No sé si la gente que quiere hacer las cosas bien en este país sea mucha o sea poca, pero lo cierto es que en la calle estamos perdiendo la batalla. La falta de incentivo en este país por hacer las cosas bien asusta, y por eso tanta gente preparada está buscando otros horizontes. Sí, hay algunos que quieren quedarse y hablan de recuperar el país y revertir todos los patrones negativos que nos rodean, lo cual me parece tan admirable como utópico. Sea cual sea la decisión que cada uno tome, este es, hoy por hoy, un país de frustraciones en el que nadie medianamente inteligente puede sentirse satisfecho.