Nuestro fanatismo autodestructivo

Escribo estas líneas con profunda indignación y molestia, como estamos muchos venezolanos que tras el asesinato de Kluiverth Roa, un adolescente de apenas 14 años, por parte de un funcionario de la PNB, que es otro muchacho de 23.

¿Cómo nos convertimos en un país que se autodestruye de esa manera? ¿Cómo es que es posible que tengamos un sistema que permite que un funcionario, muy probablemente con poca o ninguna experiencia,  pueda hacer uso de un arma potencialmente mortal contra un adolescente? Evidentemente más allá de ser el autor material y accionar el gatillo, hay una gran descomposición social de fondo. Lo que ocurrió  hoy no es un hecho aislado, como dijo algún funcionario. Es consecuencia de una mentalidad que nos ha venido carcomiendo desde hace muchos años.

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Kit Viajero: 10 cosas que no deben faltar en tu equipaje

maleta

Emigrar involucra mucha incertidumbre, y uno de los momentos en que se hace más evidente es cuando estás haciendo la maleta. En la mayoría de los casos, tienes una capacidad entre 23 y 32 kilos por persona y ahí tienes que sacar el mayor provecho a ese espacio. Aquí un listado de algunas cosas que recomiendo incluir en esa maleta:

  1. Emigrar 101: Ropa adecuada, diccionario/traductor si vas a un país en donde se habla otro idioma; medicinas.

Conversaba con alguien sobre si era necesario incluir este punto, ya que suena muy obvio, pero no está de más decirle lo mismo que le dirán sus mamás y sus abuelas: “Mijo, abríguese y tómese su jarabe”.

Averigüen bien las temperaturas promedio de acuerdo a las temporadas y prepárense adecuadamente. Eso sí, no se lleven la ruana que compraron en el páramo para aguantar el frío de un invierno en Inglaterra o en Chile, porque no les va a servir. Pregunten a sus conocidos y si no tienen nada que sea suficientemente abrigado, lleven lo que tengan y al llegar a su destino compren un abrigo adecuado. Igualmente prepárense para el calor, porque si se llevan puros sweaters y les toca caminar por la Gran Vía en Madrid en pleno agosto, van a sofocarse a mitad de camino. Los países con cuatro temporadas requieren previsión, algo que a los venezolanos nos cuesta asimilar al principio, pero una vez se acostumbran verán cuánto los puede ayudar esa preparación a entender la cultura a la que se estén integrando.

Con respecto a las medicinas, traten de llevarse medicamentos sin prescripción para los males comunes: Resfriado, malestar estomacal, dolor de cabeza, tos. Si no los consiguen no se preocupen, muy probablemente habrá en su país destino, aunque a un costo mayor. Si tienen alguna dolencia particular (asma o alguna enfermedad crónica) váyanse preparados y con reserva. Por último, si son propensos a virosis fuertes que requieran antibióticos, consulten a su médico para que les de una prescripción y puedan llevarse una reserva. IMPORTANTE: Llévense copia de la prescripción en la maleta donde metan las medicinas, en caso de que los revisen en aduana van a tener el justificativo.

El diccionario o traductor puede sonar obvio, más aun en los tiempos de Google Translate y dependiendo de tu nivel en otros idiomas, pero nada más piensen que en inmigración -donde no permiten el uso de teléfonos celulares-  por alguna razón el funcionario de un país que no sea de habla hispana los retiene. Si no tienen dominio de esa lengua, van a tener dificultades para expresarse. Poco probable, pero un diccionario pequeño debe pesar no más de 250 gramos y cabe perfectamente en el carry-on. Como dice Gilberto Correa, más vale tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo.

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Venezuela: De tierra de oportunidades a puerto de salida

Aeropuerto de Maiquetía
El mosaico de Cruz Diez se convirtió en un símbolo de los emigrantes.

¿Qué se iban a imaginar los miles de inmigrantes que llegaron a Venezuela desde la década de los ’30 y ’40 en busca de oportunidades, que el país que escogieron como destino y que tanto les dio durante tantos años, se convertiría en un puerto de salida? Que después de haber abierto sus brazos a tanto europeo como hermanos latinoamericanos, ¿la tendencia se invertiría en apenas dos, tres generaciones?

Desde la década de los ’30 y ’40 hasta los años ’60, Venezuela era un paraíso para emigrantes de otros países de lo que es hoy el primer mundo. Españoles, italianos, portugueses y  judíos llegaron “con una mano adelante y otra atrás” para nutrir nuestra cultura con la suya. La gran mayoría se dedicó a la agricultura o al comercio, e hicieron de Venezuela su casa. Montaron negocios, bodegas, abastos, panaderías, restaurantes e hicieron simbiosis con su nuevo país, un territorio acostumbrado al mestizaje y a recibir nuevas culturas desde tiempos de la colonia. Aunque algunos de los nuevos residentes nunca llegaron a abandonar su acento, criaron a sus hijos y nietos como venezolanos.

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Leaving on a Jetplane

Hace un año tomé lo que fue una de las decisiones más difíciles de mi vida, que fue la de aventurarme a emigrar. Creo que es un proceso que cada quien va meditando según su circunstancia y si algo he aprendido es que nadie sabe cómo va a ser su experiencia por lo que le digan los demás.

En mi círculo de amistades, no son pocos los que se han ido. Tengo amigos y familiares que han emigrado a Colombia, Chile, Uruguay, Brasil, Ecuador, Panamá, México, Estados Unidos, Canadá, Republica Dominicana, Inglaterra, Portugal, España, Francia, Alemania, Austria, Qatar, Australia y estoy seguro que se me queda(n) alguno(s) por fuera.

Todos los que hemos salido de Venezuela hemos tenido experiencias distintas, algunos van por estudio, otros por trabajo; unos se instalan rápido y otros no tanto; unos se acostumbran y se quedan, otros no se acostumbran y se devuelven. Cada quien vive su escenario, y por más que escuchemos cientos de historias de gente que le ha ido bien o que le ha ido mal, ninguna de esas referencias es garantía de éxito o de fracaso.

Lo que sí es cierto es que lo mejor es tomar decisiones informadas, pues no es un proceso fácil. Incluso para explicarlo, tan complejo es el tema que este es un post que tenía pendiente desde junio de 2014 y ahora es que me siento en capacidad de dar una humilde percepción de lo que significa tomar esa decisión de irte de tu país. A continuación algunas recomendaciones si estás barajeando la idea de tomar la salida por Maiquetía:

  1. Haz un balance de pros y contras.

Sí, Venezuela está en crisis, tanto la situación económica como la inseguridad son elementos que invitan a pegar la carrera a un país donde los automercados estén surtidos y no te maten por tener (o no tener) un celular. Pero las decisiones no pueden ser tan impulsivas como montarte en el primer avión al destino que salga. Evalúa tus opciones, traza un plan de acción y trata de abarcar la mayor cantidad de escenarios posibles. Investiga en dónde tendrás más facilidades en función del visado que requieres y tu profesión. Prepara un presupuesto y planifica el momento oportuno, no dejes tu trabajo hasta no estar seguro de tu destino.

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