Más criollo que la arepa (?)

Portrait of a boy with the flag of Venezuela painted on his face

Una de las malas costumbres que tenemos los venezolanos es que queremos ser más criollo que la arepa, más papistas que el Papa. Quizás el hecho de poner los pies afuera del país potencia, en algunos casos, ese sentimiento nacionalista. Que no está mal, siempre y cuando se canalice de manera positiva y no en ponerse a criticar a otros a quienes consideramos “menos venezolanos”. Es curioso que siendo Venezuela un país marcado por el mestizaje y el intercambio cultural en toda su historia, nos hayamos convertido en unos seres tan intolerantes con todo aquel que no encaje en nuestro concepto de “venezolanidad”. Poco importa si la persona a la que criticamos es honesta, trabajadora, respeta las leyes o es un modelo a seguir; lo que produce cólera e indignación es qué se comporte de una manera distinta al estereotipo que nos dibujamos de venezolano. Hagan la prueba y revisen los grupos de “Venezolanos en ___________” (inserte cualquier país con una migración relevante de venezolanos) y van a conseguirse que en algún punto alguien escribió un mensaje que palabras más o palabras menos, dice lo siguiente: “no soporto a los venezolanos que se les olvidó hablar el español”; “que ridículos los que dicen que son _________ (inserte segunda nacionalidad) en vez de decir que son venezolanos”; o “yo jamás apoyaría a otra selección que no sea la de la Vinotinto, vendepatrias!”. Vamos a ir por partes desmontando estas tres falacias:

  1. “El que sale y habla distinto es un ridículo”: Más allá de que el emigrante vaya a un país de habla hispana o tenga que aprender otra lengua, en el speaking inciden muchas variables. Hay gente a la que se le pegan los acentos con mucha facilidad, otros que se apasionan por los idiomas y quieren aprender y practicar la nueva lengua, y en todo caso el que está afuera está haciendo un esfuerzo consciente o inconsciente por integrarse a la nueva cultura. Eso implica que en algún punto se te va a pegar el “vale” si estás en España (aún me esfuerzo por no decir “móvil” y “coche”, pero tarde o temprano mi cerebro las asimilará a pesar de la resistencia); si estás en un país de habla inglesa, a veces te costará traducir del inglés al español; y tu acento posiblemente sufra algunos cambios estés donde estés, porque estás escuchando una manera distinta de hablar en tu día a día. Le pasa incluso a los gochos, maracuchos y orientales que se van a Caracas. Esto no te hace ni más ni menos venezolano, sino que le está dando más información que procesar a tu cerebro. De ahí pueden salir conductas conscientes e inconscientes, y lo más probable es que la mayoría de las que repliques pertenezcan al último grupo. Claro que si llegas a Caracas a desayunar y preguntas “Excuse me, Miss, may I have an empanada and a malta, please?”, puedes estar llevando las cosas al extremo, pero me atrevo a decir que hasta ahora eso no ha pasado.
  1. “Los que tienen otra nacionalidad desprecian la venezolana”: Esta es producto de mero resentimiento, ignorancia o ambas en conjunto. La segunda nacionalidad es un derecho, permitido no sólo por el país que la otorga sino por nuestra Constitución. Si por ejemplo alguien con pasaporte de la Comunidad Europea usa su pasaporte comunitario para viajar a Europa, eso no hace que sea menos venezolano, simplemente está ejerciendo un derecho que le corresponde legalmente por ser ciudadano de otro país. Y esa persona no renuncia ni a su herencia cultural ni al bagaje que tiene como venezolano, por el hecho de que sus sellos de entrada o salida vayan en otro pasaporte. En un mundo donde la integración y multiculturalidad es la regla, es vergonzoso que todavía haya quienes vean con prejuicios la doble nacionalidad. Y sepan mis estimados, que esa forma de pensar es digna de los movimientos de ultraderecha que dieron origen al nazismo y al fascismo.
  1. “Apoyar a otros países es de vendepatrias/pasteleros”: Aquí confieso que el hecho de vivir afuera me ha cambiado la perspectiva, pues aunque sea venezolano e italiano y toda mi vida apoyé a ambas selecciones de fútbol, siempre fui estricto en pensar que debía existir un criterio de “conexidad” para apoyar a algún equipo. Con el tiempo mi criterio de conexidad se ha hecho más amplio; uno empieza a entender que alguien que va de visita a un país o ciudad por apenas unos días puede quedar encantado con su cultura, o incluso el apoyar a X equipo o selección le puede recordar a una buena época y generarle simpatía. Esas pequeñas cosas, insignificante para la mayoría, pueden significar mucho para la persona y la única razón por la que alguien más las critica, es porque no las entiende. Y nuevamente, eso no tiene nada que ver con sentirse más o menos venezolano sino con la experiencia de vida de cada uno.

En resumen, nadie es más venezolano que otro por gritarlo a los cuatro vientos, y mucho menos puede sentirse con derecho a criticar la venezolanidad de otros en base a parámetros vacíos como la forma de hablar, si tiene otra nacionalidad o a qué selección apoya. Lo que habría que criticar son las malas costumbres que se exportan en algunos casos, pero ya eso será tema de otro post. @cuevasar

Un comentario en “Más criollo que la arepa (?)”

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