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País de Frustraciones

Imagen tomada de: Código Venezuela.

Es lamentable que siendo Venezuela un país tan rico en recursos naturales, se vea limitado por la mezquindad de una sociedad en donde buena parte de la población se cree que sus derechos están por encima de los de los demás y en donde todo el mundo quiere que se apliquen las leyes a otros, pero nunca cumplirlas. Tristemente tenemos un país, en donde la gente que quiere hacer las cosas bien se ve abrumada por una bola de nieve de caos incontrolable que ha crecido tanto que le destruye el espíritu a cualquiera.

Basta con salir a la calle y detenerse en un semáforo a observar el comportamiento de los conductores, peatones y motorizados. Usted puede encontrarse en el sector más cosmopolita de la Capital, y va a encontrarse con una combinación que irá más o menos así:

  1. El motorizado sólo se detendrá si su vida depende de ello y no dudará en aplicar justicia por sus manos (léase: romper retrovisores a mansalva) al que se atreva a interponerse  en la línea pespunteada por la cual circula.
  2. Los peatones, en lugar de cruzar por el rayado van a cruzar en el medio de la vía. Si cruzan por el rayado, lo harán, generalmente, cuando no les corresponde el paso.
  3. Los conductores de autobuses se van a detener trancando dos vías (la de la parada y la vía lenta, como para no perder tiempo al arrancar de nuevo).
  4. El abogado en el auto de lujo que va hablando con su secretaria por celular, circula por el hombrillo.
  5. La soccer mom que va escuchando a Marta Colomina en la camioneta Toyota (O Explorer, en su defecto) se va a estacionar trancando un canal completo mientras espera que los niños salgan del colegio (esa misma que se queda siempre atravesada cuando el semáforo cambia a verde trancando los dos sentidos).
  6. El pavito con el Focus tuneado va zigzagueando y compensando su falta de hombría con un resonador estridente que le alimente el ego que de otra manera no tendría.

A eso hay que sumar el camión de la basura que transita en hora pico y que nunca se orilla para permitir la libre circulación. Ojo, a veces no es su culpa, sino que hay vehículos estacionados indebidamente que se lo impiden.

Tampoco se puede dejar por fuera a los ciudadanos que se estacionan trancando una vía bajo la falsa creencia de que el kiosco de periódico es un autoservicio, sin tener siquiera la mínima cortesía de colocar luces intermitentes.

El problema social no se limita al ciudadano, evidentemente la autoridad es cómplice y corresponsable de este problema, contribuyendo al caos en muchos casos, y omitiendo su deber de actuar en otros tantos, para desgracia de quienes anhelamos alguna vez tener un país verdaderamente de todos los ciudadanos. Y eso va desde el fiscal que manda mensajes de texto mientras el tráfico está colapsado hasta el Alcalde que aprueba planes de cambio de flechado y vialidad y lo aplica sin antes darle publicidad, por no hablar del Ejecutivo Nacional.

Si este tipo de conductas se limitara al volante, la situación no sería tan grave, pero es un reflejo del venezolano en todos sus aspectos. Así como puse el ejemplo del tráfico, puedo hablar de un Banco, de un organismo público, de un tribunal o de una empresa de servicios y todos los personajes se verán representados en la crisis social que tenemos.

No sé si la gente que quiere hacer las cosas bien en este país sea mucha o sea poca, pero lo cierto es que en la calle estamos perdiendo la batalla. La falta de incentivo en este país por hacer las cosas bien asusta, y por eso tanta gente preparada está buscando otros horizontes. Sí, hay algunos que quieren quedarse y hablan de recuperar el país y revertir todos los patrones negativos que nos rodean, lo cual me parece tan admirable como utópico. Sea cual sea la decisión que cada uno tome, este es, hoy por hoy, un país de frustraciones en el que nadie medianamente inteligente puede sentirse satisfecho.