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El terrible manejo del caso de Ambiorix Burgos por parte de los Tigres

En días recientes se ha dado a conocer que el lanzador dominicano Ambiorix Burgos estaría participando en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) con los Tigres de Aragua. Su contratación ha generado un gran revuelo pues el lanzador cuenta con un historial de violencia difícil de ignorar, que incluye acusaciones de homicidio culposo y secuestro.

Burgos fue suspendido de por vida de participar en la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LiDom) por su historial de violencia. De acuerdo a las reglas del Winter League Agreement (WLA), un jugador suspendido en una Liga no puede jugar en otra de la Confederación (Para más información sobre la justificación técnico-jurídica de la suspensión pueden leer esta nota de Arturo Marcano y esta nota de Dionisio Solvedila)

El Vicepresidente de la LiDom envió una comunicación a los Tigres de Aragua informando que no tiene objeción en que Burgos participe en otra Liga y que el jugador se encuentra suspendido de por vida de la Lidom. La LVBP adelantó, a través de su Presidente José Grasso que no tenía inconvenientes en que el dominicano participara en la Liga, pero posteriormente anunció que discutiría la situación internamente, al hacerse público el tema de la suspensión. Aquí el comunicado:

Comunicación LiDom sobre A. Burgos (Vía @dSoldevila)

Ante la evidente irregularidad y posible violación del WLA y el escándalo que se originó a partir de esa situación y que rápidamente se propagó por Twitter, Seguir leyendo El terrible manejo del caso de Ambiorix Burgos por parte de los Tigres

Caracas es Caracas, y lo demás…

Caracas BBC

Los fanáticos de los Leones del Caracas que conocemos la historia, siempre supimos que el Cervecería Caracas era el predecesor de los Leones, que Pablo Morales y Oscar Prieto Párraga adquirieron la franquicia en 1952, le cambiaron el nombre y rápidamente se convirtieron en el equipo más ganador de la Liga. En el legado que dejó el Cervecería quedaron tres títulos de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, que algunas veces contábamos en el palmarés como un plus a la ya excelsa vitrina del equipo.

No obstante, esos tres títulos no eran considerados como parte de los logros de los Leones del Caracas, y quedaban entonces como Venezuela con el Esequibo. Los contábamos, sabíamos que estaban allí, que eran del equipo, pero no formaba parte de los títulos oficiales.

Eso cambió el día de ayer, cuando fueron revelados los resultados de una investigación legal realizada por el historiador Javier González (@javiergon56), demostró oficialmente lo que ya todos sabíamos: Cervecería Caracas es la misma franquicia que Leones del Caracas. Seguir leyendo Caracas es Caracas, y lo demás…

Grandes Ligas vs. Béisbol Invernal

Hace unos veinte o veinticinco años, que un jugador venezolano actuase en las Grandes Ligas era la excepción y un equipo se daba el lujo de contar con todas sus estrellas desde el primer mes de temporada, hasta el último partido de la Serie del Caribe, en caso de que su equipo clasificara.

Progresivamente y cual espada de Damocles, el crecimiento y el desarrollo de nuestra Liga, las expansiones  tanto locales como las dos expansiones de las Grandes Ligas en 1993 y 1998, y la posibilidad de captar talentos en Latinoamérica a un costo inferior al de formar jugadores a través del tradicional draft de jugadores norteamericanos, fueron actuando en favor de la calidad de nuestro béisbol, pero en detrimento de la presencia de muchas estrellas hasta la etapa final del campeonato o por apariciones sumamente restringidas.

Pasaron los años y surgieron las restricciones, el Winter Agreement, la Cláusula de Fatiga Extrema y las migrañas de Franklin Gutiérrez. Los jugadores que decidieron aventurarse en el béisbol asiático, sufrieron restricciones aún mayores. Con ello surgieron casi en paralelo las figuras de refuerzos y substitutos, (tema que a mi parecer, no aporta nada hoy por hoy, pero que dejaré para otro post).

Lo cierto es que hoy por hoy, las estrellas no suelen jugar en el béisbol venezolano; los que lo hacen, no vienen desde el primer día, tampoco se quedan para la Serie del Caribe, y últimamente tampoco juegan siquiera la final.

1. ¿Es el béisbol venezolano presa de su propio éxito?

Hace unos años, los jugadores podían pasar tres, cuatro o cinco temporadas como titular en su equipo en Venezuela, antes de ser llamado al equipo grande. Luego, podían pasar un par de años más antes de que se estableciese, y una vez el jugador alcanzaba su breakout season es que su participación en el béisbol venezolano se ponía en riesgo.

Hoy en día los prospectos de 17 o 18 años que aún no han debutado siquiera, son como jarrones de porcelana y las restricciones de turnos al bate, lanzamientos y apariciones están a la orden del día, al punto en que no es extraño que un lanzador que no ha debutado aún en el país, ya tenga prohibido lanzar en Venezuela. Casos como el de Jhoulys Chacín, prospecto de los Rockies de Colorado y Leones del Caracas, que jugó la temporada pasada apenas un par de meses y bajo un estricto control de lanzamientos por juego y entradas totales, son cada día más comunes. También son comunes casos como el de Félix Hernández, que desde su debut en las Mayores no ha pisado el Antonio Herrera Gutiérrez sino de visita, donde sus Cardenales de Lara son locales. Más paradójico  es el caso de Dioner Navarro, eterno prospecto de los Yankees de Nueva York y los Dodgers de Los Ángeles y ficha de los Leones del Caracas, catalogado el próximo Iván Rodríguez desde el 2001; que se inició en las granjas de los Yankees de Nueva York -equipo con el que jugó 5 partidos en el 2004- y que no tomó su primer turno en Venezuela sino hasta el 2006, cuando ya había sido cambiado a los Tiburones de La Guaira y a los Rays de Tampa.

Como éstos ha habido muchos casos y los equipos de la Liga han tenido que aprender a convivir con las restricciones y a no depender de sus grandeligas. El primer equipo que tuvo que modificar sus esquemas fue el Caracas, tras tres eliminaciones en fila a principios de siglo en una época en donde dependía exclusivamente de sus grandes jugadores; mientras que otros como los Tigres de Aragua, de la mano de una gerencia efectiva aprovechó la coyuntura para construir un equipo que combinase el suficiente talento de grandeliga con jugadores rendidores del día a día.

2. ¿El acoso de los equipos de Grandes Ligas no permite que los jugadores vengan a su país?

A finales de los años 90, los equipos ponían restricciones y prohibiciones a los jugadores de manera discrecional. Era sabido que equipos como los Yankees o los Dodgers eran muy cerrados en sus políticas a la hora de permitir que sus jugadores participasen en el béisbol invernal.

Surgió el Winter Agreement y la Cláusula de Fatiga extrema, cuyo propósito era regular esas restricciones y prohibiciones para limitar la potestad discrecional de los equipos y establecer parámetros objetivos. Los acuerdos hasta ahora han mantenido la balanza inclinada a favor de las franquicias de Grandes Ligas, siendo poco el beneficio obtenido para los conjuntos locales.

No obstante, aquí es importante tener en cuenta que a pesar de todas las restricciones, prohibiciones y demás órdenes de la franquicia, una cosa que no se dice es que quienes suelen tener la última palabra son los propios jugadores, siempre y cuando estén sanos.

Casos como los de Miguel Tejada, Bob Abreu (hasta el 2005), Miguel Cabrera y Francisco Rodríguez, demuestran que es posible jugar béisbol invernal aun cuando los equipos de Grandes Ligas no están muy entusiasmados con la idea.

¿Qué ocurre entonces? Pues muchos jugadores, cuando adquieren cierto estatus en Grandes Ligas, prefieren dedicar los meses de invierno a descansar, estar con su familia u atender sus intereses, y la restricción de jugar en Venezuela les cae como anillo al dedo.

Entonces, los equipos de Grandes Ligas ponen sus condiciones, pero los hechos demuestran que no son absolutas y que en muchas ocasiones son negociables, como casi todo en el país del Tío Sam.

3. ¿Los jugadores le dan la espalda al país que lo vio nacer y el béisbol en el cual se formaron?

El que lea la respuesta anterior pensará que sí, pero esto tampoco es un absoluto. Hay que estar claros en que los jugadores son seres humanos, y tienen derecho a tomar la decisión que consideren más conveniente para su futuro en lo personal y profesional. Para algunos, ganar un campeonato en Venezuela puede ser importante, pero para otros no lo es y nunca lo fue.

Jugadores como Dioner Navarro no pueden ni tienen por qué sentir un arraigo hacia un equipo en Venezuela, pues su futuro, su carrera se la está jugando en las Grandes Ligas y así ha sido desde el comienzo. Los tiempos en donde un jugador debutaba en Venezuela y surgía gracias al éxito en la liga local terminaron. Muchos fanáticos nos quejamos de los jugadores que se van y no vuelven, pero no nos ponemos en sus zapatos.

En fin, como todo en la vida hay que tomar en cuenta muchos factores y no ser extremista al momento de condenar a equipos o jugadores. Lo importante es que en el futuro la Confederación del Caribe logre verdaderamente nivelar la balanza entre los intereses de los equipos de grandeliga y el béisbol invernal, teniendo en cuenta que a la final son los propios jugadores quienes tendrán la palabra para decidir qué hacer.

L4E

Serie del Caribe: ¿Torneo de clubes o de selecciones?

El eterno debate respecto a la naturaleza de la Serie del Caribe, hace que año a año surja la pregunta sin que haya una posición clara de la Confederación del Caribe, de las instituciones o de los medios. ¿Es la Serie del Caribe un torneo de clubes? ¿O se trata de una competición de selecciones?

Remontémonos a los orígenes del torneo para tratar de dar respuesta a una incertidumbre que pocas voces autorizadas se atreven a discutir. La Serie del Caribe nació en 1949, cuando la Confederación del Caribe decidió organizar un torneo en el que se enfrentarían los campeones de Panamá, Cuba, Puerto Rico y Venezuela. Dicho torneo surgió como una alternativa ante el éxito de la Serie Interamericana, que en aquel entonces jugaban equipos provenientes de Cuba, Estados Unidos, México y Venezuela.

La dinámica del torneo era bastante sencilla, los campeones de cada país se enfrentarían a dos vueltas durante seis días. El equipo con más victorias se proclamaría campeón.

Dicha competición tenía un concepto similar al que en 1955 aplicarían las asociaciones de fútbol en Europa, para dar inicio al más importante torneo internacional de clubes del mundo, la UEFA Champions League. Sin que mi intención sea afirmar que el surgimiento de un torneo tuvo que ver con el otro, pareciera que el concepto era exactamente el mismo: Los clubes que quedasen campeones en su país, gozarían del privilegio de participar en una competición internacional.

Ahora bien, ciertas particularidades del béisbol caribeño, han llevado a que la Serie del Caribe se asemeje más a una competición de países que a un torneo de clubes. La primera de esas razones es la participación de refuerzos de otros equipos del país de origen en el campeón representante. La segunda vendría ser la necesidad de los organizadores del torneo de ampliar el mercado del torneo para hacerlo más rentable.

Respecto a la participación de los refuerzos, es una figura polémica y que busca mantener al máximo la competitividad y calidad del torneo, sacrificando hasta cierto punto la integridad de los equipos. Uno no se imaginaría a Iker Casillas reforzando al Barcelona en la Champions League si el Real Madrid no clasifica, pero estamos más que acostumbrados a ver a Robert Pérez reforzando a casi cualquier equipo venezolano en la Serie del Caribe.

No obstante, por más que la figura de los refuerzos per sé resulte difícil de digerir para nosotros los puristas, ello no implica que se está convirtiendo al equipo en una selección, pues se trata de un mecanismo establecido en los estatutos para complementar al campeón del país que se ganó su derecho a participar en la Serie.

Otro aspecto y que quizás es el que más ha influido en la percepción de que la Serie del Caribe es un torneo de selecciones, es el aspecto comercial. No todos los equipos levantan el entusiasmo ni tienen el apoyo que tienen los Leones del Caracas, los Tigres del Licey, los Naranjeros de Hermosillo o los Leones de Ponce en sus respectivos países. Cuando un torneo internacional de clubes recibe protagonistas que no cuentan con un considerable apoyo en sus países de origen, pierde atractivo y en consecuencia, es menos rentable. Basta con imaginarse una Champions League cuyos semifinalistas sean la Sampdoria, el Deportivo La Coruña, el Tottenham y el Werder Bremen, para entender que simplemente no sería lo mismo.

Ahora bien, ante esa situación, se ha vuelto práctica ver cómo se promociona la Serie del Caribe cual torneo de selecciones. De esta manera, los fanáticos en general se sienten incentivados a apoyar al campeón que se presente, aun cuando no sea su equipo. Una vez más, hagamos el ejercicio mental de imaginar a un fanático del Real Madrid coreando cánticos en catalán y celebrando en La Cibeles cuando el Barcelona gana la Champions. Descabellado.

Poco ayudan a la integridad de la Serie, los periodistas que a la ligera se refieren a los Naranjeros de México, los Leones de Venezuela o las Aguilas de Dominicana, reforzando una tendencia que se aleja a lo que es el deber ser y aumentando la confusión.

Por último, si los argumentos antes expuestos no los convencen y siguen pensando que se trata de un torneo de selecciones, pues vamos a analizar el aspecto  jurídico organizativo.

La FIFA organiza  la Copa Mundial de Fútbol, el torneo de selecciones más importante a nivel mundial. Cada país está representado ante tal organismo por una Federación, que es la que se encarga de contratar al técnico, convocar a los jugadores  y todos los aspectos directivos y operativos del conjunto que va a participar en dicho evento. Una vez se celebra, el trofeo que se le concede al campeón es entregado a la Federación.

En el caso de la Serie del Caribe, no son las Federaciones de cada país las que convocan a los jugadores, sino los mismos equipos que al quedar campeones en su país, obtienen el privilegio de participar en la Serie. El trofeo se le otorga al ganador del torneo, no a la Federación de cada país y los exhibe cada club en nombre propio, por lo cual resulta errado hablar de una selección.

En conclusión, pareciera que existen suficientes argumentos desde el punto de vista objetivo para decir que la Serie del Caribe es un torneo de clubes. Que por razones de nacionalismo para algunos, o por mercadeo para otros, se quiera hablar de un torneo de selecciones, es otra cosa.

L4E

La discrecionalidad opaca al béisbol.

La discrecionalidad siempre trae como consecuencia  injusticias, y en el deporte no es la excepción.
Este 7 de enero de 2010 se presentaron tres eventos que muchas personas consideraron como injustos. En los tres, los expertos votaron y decidieron quiénes merecen ser inmortalizados y quiénes no en el mundo del béisbol.
Hablo de la no inclusión al Salón de la Fama de Roberto Alomar, quién teniendo los méritos para ser inmortalizado en su primer año como elegible, fue dejado por fuera porque algunos periodistas de la Baseball Writers Association of America (BBWAA) consideraron que no era momento de premiarlo con la inducción a Cooperstown.
También me refiero al ínfimo apoyo que recibió Andrés Galarraga en su primera y sorpresivamente última oportunidad para ingresar al Salón de la Fama por la elección de los periodistas. Desde el momento del retiro de Galarraga, he afirmado que no posee números ni las credenciales objetivamente hablando para ingresar a Cooperstown, pero confieso que me sorprendió que ni siquiera recibiera la oportunidad de mantenerse al menos un par de años en las boletas.
Por último una situación que no generó tanta alarma, pero que también evidencia una distorsión entre los méritos deportivos y el reconocimiento que se le da a sus protagonistas; para la votación al premio al Mánager del Año en la LVBP, que merecidamente se le entregó a Carlos García, no se tomó en cuenta a Dave Hudgens, cuyo equipo dejó exactamente el mismo registro que el de García y terminó primero en la tabla.
Voy a dejar que los expertos en la materia hagan los cálculos y den las explicaciones de los dos primeros casos, pero este último me resulta tan llamativo y con tantas contradicciones que creo que vale la pena hacer un análisis que no mucha gente va a tomarse la molestia de hacer.
Tomando en cuenta que el Magallanes de Carlos García viene de haber quedado eliminado el año pasado y que en el papel no tenía un equipo tan competitivo como los Leones de Hudgens, es evidente que en igualdad de condiciones, el premio fuese para el criollo. Sin embargo, es totalmente inexplicable que el manager del equipo capitalino no haya recibido siquiera un solo voto; más aún cuando entre Carlos Subero (cuyo equipo clasificó con récord negativo) y Luis Dorante (que luego de un buen inicio, clasificó con susto en las últimas jornadas), fueron tomados en cuenta.
Puedo entender qué tenían en mente aquellos que votaron por Carlos García, pero no le veo lógica a la decisión de aquellos que ignoraron a dos managers cuyos equipos ganaron 41 partidos. O ganaba García por unanimidad, o era un duelo entre García y Hudgens, pero otra alternativa es ignorar los parámetros objetivos y guiarse por subjetividades y sentimentalismo.
Por supuesto que todos apreciamos a Carlos Subero y sabemos que es excelente manager y que más temprano que tarde lo veremos dirigiendo en las Grandes Ligas. Ahora, ¿se puede considerar que hizo un trabajo sobresaliente al clasificar a La Guaira habiendo pasado la mayor parte de la temporada con récord escasamente sobre .500? ¿Acaso los Tiburones tenían un equipo tan inferior a Cardenales, Tigres y Caribes como para pensar que es toda una hazaña que culminase en el cuarto puesto?
Por otro lado, muy seguramente si Frank Kremblas hubiese estado al mando del Caracas, algún periodista le habría dado su voto por el hecho de conseguir 40+ victorias en dos temporadas consecutivas (Como si eso importase en la elección de manager del año).
En fin, esas contradicciones y discrecionalidades por parte de los electores, que tienen en sus manos la decisión de reconocer el trabajo realizado por los protagonistas del béisbol, genera distorsiones y hace que los premios pierdan credibilidad. Es por ello que cada elección debería realizarse en base a parámetros objetivo y técnicos, cuya motivación sea algo más sólido que la simple y pura percepción de los votantes. Por supuesto que siempre van a existir desacuerdos sobre cuáles son los parámetros que deben ponderarse, pero al menos será una discusión más técnica y argumentada y no una cuestión de caprichos o percepciones por parte de una persona.
Por lo pronto, Alomar se estará preguntando por qué ser el mejor segunda base en la historia del béisbol no le bastó para ser elegido al Salón de la Fama en su primera oportunidad; Galarraga se estará preguntando si de no haber sido por el cáncer, habría tenido alguna oportunidad de sobrevivir el corte y seguir apareciendo en las boletas; y Dave Hudgens, quien ganó 41 partidos y tuvo uno de los mejores arranques de temporada en el béisbol venezolano, se tiene que estar preguntando qué hicieron Subero y Dorante para opacar su actuación.
L4E

Breves LVBP

Ya hay suficientes sitios de béisbol que destacan las noticias más importantes del béisbol nacional… Así que mejor dediquemos este espacio a comentar lo más resaltante.

1. Uniforme de entrenamiento de los Leones: No importa a quién se le ocurrió la idea, ni el motivo. El rechazo al uniforme es unánime. Algunos quieren verlo vinotinto, otros rojo rojito. En cualquier caso es una falta de respeto con los colores tradicionales de la franquicia. Es hora de que dejen de preocuparse por las ventas de las tiendas y empiecen a preocuparse por armar el mejor equipo posible.

2. Jorge Julio Tapia… Feature Presentation: Ayer en la noche, Jorge Julio Tapia dio boleto y permitió jonrón sin retirar a un sólo bateador, para convertirse momentáneamente en el perdedor del partido más importante de la temporada para Colorado. No pude evitar imaginar en mi mente que estaba visualizando el preview de una película de terror protagonizada por el lanzador derecho, llamada “Temporada 2007-2008”. Es en serio, los Leones necesitan un cerrador confiable.

3. ¿Where’s Orber?: Como dice Darkana, la novela de Orber Moreno parece un mal juego de Where’s Waldo.  Rumores van y rumores vienen, hasta ahora la última noticia confiable es que el pana se encuentra en USA y se uniformará con el Caracas a finales de esta semana y no con La Guaira como habían indicado algunos.

4. Meridiano TV: Una cosa es nacionalismo y otra es estupidez. Es increíble que el domingo en la tarde, en lugar de estar transmitiendo uno de los cuatro partidos que definían el cierre de temporada en la Liga Nacional, estuvieran transmitiendo el partido Detroit-White Sox, con el único fin de ver a Magglio quedar Campeón Bate. Ahora yo me pregunto, ¿Es que acaso no podían pasar un juego interesante y transmitir los turnos de Ordoñez cuando éste viniera a batear?

5.  LVBP Web Site: Quienes esperaban que la página de la Liga fuese remodelada notablemente, se equivocaron; en el fondo sigue siendo carente de contenido con una mejor visualización.