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Por favor, no más artículos sobre despedidas en Maiquetía

He leído no menos de una docena de artículos hablando del proceso de duelo que implica emigrar de Venezuela. Algunos muy poéticos, emocionales, añorando un país que ha cambiado tanto que sólo existe en nuestra memoria. Varios de ellos escritos con un verbo y prosa admirables y seguramente con la mejor de las intenciones por parte sus autores. Otros parecen el libreto de una novela escrita por Arjona luego de ver el documental Caracas: Ciudad de Despedidas.

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Venezuela: De tierra de oportunidades a puerto de salida

Aeropuerto de Maiquetía
El mosaico de Cruz Diez se convirtió en un símbolo de los emigrantes.

¿Qué se iban a imaginar los miles de inmigrantes que llegaron a Venezuela desde la década de los ’30 y ’40 en busca de oportunidades, que el país que escogieron como destino y que tanto les dio durante tantos años, se convertiría en un puerto de salida? Que después de haber abierto sus brazos a tanto europeo como hermanos latinoamericanos, ¿la tendencia se invertiría en apenas dos, tres generaciones?

Desde la década de los ’30 y ’40 hasta los años ’60, Venezuela era un paraíso para emigrantes de otros países de lo que es hoy el primer mundo. Españoles, italianos, portugueses y  judíos llegaron “con una mano adelante y otra atrás” para nutrir nuestra cultura con la suya. La gran mayoría se dedicó a la agricultura o al comercio, e hicieron de Venezuela su casa. Montaron negocios, bodegas, abastos, panaderías, restaurantes e hicieron simbiosis con su nuevo país, un territorio acostumbrado al mestizaje y a recibir nuevas culturas desde tiempos de la colonia. Aunque algunos de los nuevos residentes nunca llegaron a abandonar su acento, criaron a sus hijos y nietos como venezolanos.

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Leaving on a Jetplane

Hace un año tomé lo que fue una de las decisiones más difíciles de mi vida, que fue la de aventurarme a emigrar. Creo que es un proceso que cada quien va meditando según su circunstancia y si algo he aprendido es que nadie sabe cómo va a ser su experiencia por lo que le digan los demás.

En mi círculo de amistades, no son pocos los que se han ido. Tengo amigos y familiares que han emigrado a Colombia, Chile, Uruguay, Brasil, Ecuador, Panamá, México, Estados Unidos, Canadá, Republica Dominicana, Inglaterra, Portugal, España, Francia, Alemania, Austria, Qatar, Australia y estoy seguro que se me queda(n) alguno(s) por fuera.

Todos los que hemos salido de Venezuela hemos tenido experiencias distintas, algunos van por estudio, otros por trabajo; unos se instalan rápido y otros no tanto; unos se acostumbran y se quedan, otros no se acostumbran y se devuelven. Cada quien vive su escenario, y por más que escuchemos cientos de historias de gente que le ha ido bien o que le ha ido mal, ninguna de esas referencias es garantía de éxito o de fracaso.

Lo que sí es cierto es que lo mejor es tomar decisiones informadas, pues no es un proceso fácil. Incluso para explicarlo, tan complejo es el tema que este es un post que tenía pendiente desde junio de 2014 y ahora es que me siento en capacidad de dar una humilde percepción de lo que significa tomar esa decisión de irte de tu país. A continuación algunas recomendaciones si estás barajeando la idea de tomar la salida por Maiquetía:

  1. Haz un balance de pros y contras.

Sí, Venezuela está en crisis, tanto la situación económica como la inseguridad son elementos que invitan a pegar la carrera a un país donde los automercados estén surtidos y no te maten por tener (o no tener) un celular. Pero las decisiones no pueden ser tan impulsivas como montarte en el primer avión al destino que salga. Evalúa tus opciones, traza un plan de acción y trata de abarcar la mayor cantidad de escenarios posibles. Investiga en dónde tendrás más facilidades en función del visado que requieres y tu profesión. Prepara un presupuesto y planifica el momento oportuno, no dejes tu trabajo hasta no estar seguro de tu destino.

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