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12 pequeñas victorias en la vida de un emigrante

Los emigrantes –en especial los que tenemos poco tiempo fuera– rara vez llevamos una vida de ricos y famosos, y aunque algunos pueden llegar a serlo hay que estar conscientes de que no son la mayoría. Por eso empezamos a encontrar satisfacción en las pequeñas cosas, que nos distraen y nos preparan mientras va llegando lo demás. Aquí algunas de ellas:
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Por favor, no más artículos sobre despedidas en Maiquetía

He leído no menos de una docena de artículos hablando del proceso de duelo que implica emigrar de Venezuela. Algunos muy poéticos, emocionales, añorando un país que ha cambiado tanto que sólo existe en nuestra memoria. Varios de ellos escritos con un verbo y prosa admirables y seguramente con la mejor de las intenciones por parte sus autores. Otros parecen el libreto de una novela escrita por Arjona luego de ver el documental Caracas: Ciudad de Despedidas.

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Más criollo que la arepa (?)

Portrait of a boy with the flag of Venezuela painted on his face

Una de las malas costumbres que tenemos los venezolanos es que queremos ser más criollo que la arepa, más papistas que el Papa. Quizás el hecho de poner los pies afuera del país potencia, en algunos casos, ese sentimiento nacionalista. Que no está mal, siempre y cuando se canalice de manera positiva y no en ponerse a criticar a otros a quienes consideramos “menos venezolanos”. Es curioso que siendo Venezuela un país marcado por el mestizaje y el intercambio cultural en toda su historia, nos hayamos convertido en unos seres tan intolerantes con todo aquel que no encaje en nuestro concepto de “venezolanidad”. Poco importa si la persona a la que criticamos es honesta, trabajadora, respeta las leyes o es un modelo a seguir; lo que produce cólera e indignación es qué se comporte de una manera distinta al estereotipo que nos dibujamos de venezolano. Hagan la prueba y revisen los grupos de “Venezolanos en ___________” (inserte cualquier país con una migración relevante de venezolanos) y van a conseguirse que en algún punto alguien escribió un mensaje que palabras más o palabras menos, dice lo siguiente: “no soporto a los venezolanos que se les olvidó hablar el español”; “que ridículos los que dicen que son _________ (inserte segunda nacionalidad) en vez de decir que son venezolanos”; o “yo jamás apoyaría a otra selección que no sea la de la Vinotinto, vendepatrias!”. Vamos a ir por partes desmontando estas tres falacias: Seguir leyendo Más criollo que la arepa (?)

Fernando Arreaza, otro ícono que se une al éxodo

Fernando Arreaza (@arreazaortega), periodista deportivo y narrador del circuito radial de los Leones del Caracas y de Venevisión

 

Cuando uno va creciendo, construye ciertos íconos que asocia con su realidad, que por supuesto está atada al país en donde uno vive y que forman parte de nuestro entorno y por qué no, de nuestra cultura. Los que rondamos los 30, crecimos en una Venezuela de Pirulin, Frescolita, Sorbeticos, Torontos, Susy, Cocosettes, Raquetis, Pepitos y Toddy, entre tantas otras chucherías.

En televisión vimos Radio Rochela, el Club de los Tigritos, Bienvenidos, Sábado Sensacional, el Juego de la Oca, la Guerra de los Sexos, el Chavo y un sinfín de programas que nos acompañaban a hacer la tarea (o a postergarla). Confieso que de la programación de Venevisión sólo veía Bienvenidos, pero no se puede negar que los demás programas también forman parte de los recuerdos de una, o más bien varias generaciones.

Quienes tuvieron la dicha de ser fanáticos de béisbol al nivel de escuchar juegos por radio, encontrarán que algunos periodistas se convierten en las voces oficiales de sus equipos. Lo saben los larenses, con Alfonso Saer; los Magallaneros tienen a Carlos Feo, y los Caraquistas a Fernando Arreaza. Con el perdón a los fanáticos de los demás equipos, creo que ningún otro periodista representa tanto arraigo a una divisa como los tres que acabo de mencionar (pero si me equivoco me pueden sacar de mi ignorancia en la sección de comentarios).

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Hometown: Cuál es hogar de un emigrante?

Aunque si se van al traductor les va a decir que “Hometown” significa “ciudad natal”, la traducción más cercana a esta palabra anglosajona sería “ciudad hogar”, y siempre me ha parecido un concepto bien complicado, especialmente para los que estamos acostumbrados a saltar de un lugar a otro. Quienes hayan emigrado a Reino Unido, Australia o Estados Unidos, tendrán que haber llenado una planilla más de una vez donde le pregunten esto.

Sostengo que no es lo mismo que lugar de nacimiento, uno puede haber nacido en un lugar pero eso no convierte automáticamente ese lugar en tu “ciudad hogar”. Tampoco es lo mismo que residencia. Puedes estar viviendo en un lugar ahora, al que llegaste por circunstancias particulares y en el que esperas quedarte un tiempo. Pero aún así, no abarca todo lo que involucra “hometown”.

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Kit Viajero: 10 cosas que no deben faltar en tu equipaje

maleta

Emigrar involucra mucha incertidumbre, y uno de los momentos en que se hace más evidente es cuando estás haciendo la maleta. En la mayoría de los casos, tienes una capacidad entre 23 y 32 kilos por persona y ahí tienes que sacar el mayor provecho a ese espacio. Aquí un listado de algunas cosas que recomiendo incluir en esa maleta:

  1. Emigrar 101: Ropa adecuada, diccionario/traductor si vas a un país en donde se habla otro idioma; medicinas.

Conversaba con alguien sobre si era necesario incluir este punto, ya que suena muy obvio, pero no está de más decirle lo mismo que le dirán sus mamás y sus abuelas: “Mijo, abríguese y tómese su jarabe”.

Averigüen bien las temperaturas promedio de acuerdo a las temporadas y prepárense adecuadamente. Eso sí, no se lleven la ruana que compraron en el páramo para aguantar el frío de un invierno en Inglaterra o en Chile, porque no les va a servir. Pregunten a sus conocidos y si no tienen nada que sea suficientemente abrigado, lleven lo que tengan y al llegar a su destino compren un abrigo adecuado. Igualmente prepárense para el calor, porque si se llevan puros sweaters y les toca caminar por la Gran Vía en Madrid en pleno agosto, van a sofocarse a mitad de camino. Los países con cuatro temporadas requieren previsión, algo que a los venezolanos nos cuesta asimilar al principio, pero una vez se acostumbran verán cuánto los puede ayudar esa preparación a entender la cultura a la que se estén integrando.

Con respecto a las medicinas, traten de llevarse medicamentos sin prescripción para los males comunes: Resfriado, malestar estomacal, dolor de cabeza, tos. Si no los consiguen no se preocupen, muy probablemente habrá en su país destino, aunque a un costo mayor. Si tienen alguna dolencia particular (asma o alguna enfermedad crónica) váyanse preparados y con reserva. Por último, si son propensos a virosis fuertes que requieran antibióticos, consulten a su médico para que les de una prescripción y puedan llevarse una reserva. IMPORTANTE: Llévense copia de la prescripción en la maleta donde metan las medicinas, en caso de que los revisen en aduana van a tener el justificativo.

El diccionario o traductor puede sonar obvio, más aun en los tiempos de Google Translate y dependiendo de tu nivel en otros idiomas, pero nada más piensen que en inmigración -donde no permiten el uso de teléfonos celulares-  por alguna razón el funcionario de un país que no sea de habla hispana los retiene. Si no tienen dominio de esa lengua, van a tener dificultades para expresarse. Poco probable, pero un diccionario pequeño debe pesar no más de 250 gramos y cabe perfectamente en el carry-on. Como dice Gilberto Correa, más vale tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo.

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Venezuela: De tierra de oportunidades a puerto de salida

Aeropuerto de Maiquetía
El mosaico de Cruz Diez se convirtió en un símbolo de los emigrantes.

¿Qué se iban a imaginar los miles de inmigrantes que llegaron a Venezuela desde la década de los ’30 y ’40 en busca de oportunidades, que el país que escogieron como destino y que tanto les dio durante tantos años, se convertiría en un puerto de salida? Que después de haber abierto sus brazos a tanto europeo como hermanos latinoamericanos, ¿la tendencia se invertiría en apenas dos, tres generaciones?

Desde la década de los ’30 y ’40 hasta los años ’60, Venezuela era un paraíso para emigrantes de otros países de lo que es hoy el primer mundo. Españoles, italianos, portugueses y  judíos llegaron “con una mano adelante y otra atrás” para nutrir nuestra cultura con la suya. La gran mayoría se dedicó a la agricultura o al comercio, e hicieron de Venezuela su casa. Montaron negocios, bodegas, abastos, panaderías, restaurantes e hicieron simbiosis con su nuevo país, un territorio acostumbrado al mestizaje y a recibir nuevas culturas desde tiempos de la colonia. Aunque algunos de los nuevos residentes nunca llegaron a abandonar su acento, criaron a sus hijos y nietos como venezolanos.

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Leaving on a Jetplane

Hace un año tomé lo que fue una de las decisiones más difíciles de mi vida, que fue la de aventurarme a emigrar. Creo que es un proceso que cada quien va meditando según su circunstancia y si algo he aprendido es que nadie sabe cómo va a ser su experiencia por lo que le digan los demás.

En mi círculo de amistades, no son pocos los que se han ido. Tengo amigos y familiares que han emigrado a Colombia, Chile, Uruguay, Brasil, Ecuador, Panamá, México, Estados Unidos, Canadá, Republica Dominicana, Inglaterra, Portugal, España, Francia, Alemania, Austria, Qatar, Australia y estoy seguro que se me queda(n) alguno(s) por fuera.

Todos los que hemos salido de Venezuela hemos tenido experiencias distintas, algunos van por estudio, otros por trabajo; unos se instalan rápido y otros no tanto; unos se acostumbran y se quedan, otros no se acostumbran y se devuelven. Cada quien vive su escenario, y por más que escuchemos cientos de historias de gente que le ha ido bien o que le ha ido mal, ninguna de esas referencias es garantía de éxito o de fracaso.

Lo que sí es cierto es que lo mejor es tomar decisiones informadas, pues no es un proceso fácil. Incluso para explicarlo, tan complejo es el tema que este es un post que tenía pendiente desde junio de 2014 y ahora es que me siento en capacidad de dar una humilde percepción de lo que significa tomar esa decisión de irte de tu país. A continuación algunas recomendaciones si estás barajeando la idea de tomar la salida por Maiquetía:

  1. Haz un balance de pros y contras.

Sí, Venezuela está en crisis, tanto la situación económica como la inseguridad son elementos que invitan a pegar la carrera a un país donde los automercados estén surtidos y no te maten por tener (o no tener) un celular. Pero las decisiones no pueden ser tan impulsivas como montarte en el primer avión al destino que salga. Evalúa tus opciones, traza un plan de acción y trata de abarcar la mayor cantidad de escenarios posibles. Investiga en dónde tendrás más facilidades en función del visado que requieres y tu profesión. Prepara un presupuesto y planifica el momento oportuno, no dejes tu trabajo hasta no estar seguro de tu destino.

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